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79. ¡Escúchalo!

  • Foto del escritor: L Rshaw
    L Rshaw
  • 4 jul 2021
  • 5 Min. de lectura

Actualizado: 2 may 2022


En el centro de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es Jesucristo. El Plan de Salvación y Felicidad que propuso Dios se centra en Jesucristo. Creemos que Jesucristo es el Hijo de Dios y por medio de Él, y solamente por medio de Él, podemos algún día regresar al presencia de Dios y estar con nuestros seres queridos para siempre. Nos ha dado medios para conocerle y guiarnos. Nos ha proporcionado mandamientos y desea bendecirnos porque Él nos ama. Si le amamos, guardaremos sus mandamientos. Pero más importante aún, en adición de simplemente guardar los mandamientos (Vea "La Obediencia: Un Signo de Amor" y "Más Que Bueno"), es desarrollar una relación personal con Él. Tal vez, esto se puede considerar un testimonio, pero más allá del conocimiento de doctrina, debemos sentir lo personal que Jesucristo y su evangelio son. Para lograr esto, tenemos que estar dispuestos a escucharlo y hacerle caso.


**Recientemente, la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días creó otra página de web con recursos específicamente producidos para ayudarnos a mejor escuchar a Jesucristo. Te invito a visitarlo aquí.


Conocimos a una chica sorda de unos quince o dieciséis años. Era amiga de alguien a quien habíamos estado enseñando en la panadería (que poco después cerró y la familia se mudó fuera de la ciudad), así que la conocíamos por un tiempo, aunque no le estábamos enseñando activamente.


¿Cómo nos comunicamos? Bueno, como persona sorda, no era exactamente una platicadora. Pero eso no fue un gran obstáculo. Señalar y gesticular transmitió su mensaje suficientemente. Al igual que me las había arreglado para pasar mis primeros meses aprendiendo español, no importaba tanto cuán perfectamente nos comunicáramos siempre que pudiéramos expresar la idea. Pero, ¿cómo nos entendió a nosotros, dos gringos, teniendo en cuenta que no sabíamos el lenguaje de señas? ¡Ella sabía leer los labios! Sí, leíste bien. Antes de la misión, asumí que la lectura de labios era algo que solo se había inventado y existía en las películas, pero era más que impresionante lo que ella legítimamente comprobó al ver cómo se movían nuestras bocas. Fue EXTRA asombroso considerando que éramos dos estadounidenses hispanohablantes intermedios (lo que significa que nuestro español probablemente era diferente al que ella estaba acostumbrada); Baste decir que me sentí aliviado al saber que debíamos haber aprendido algo del idioma.


Un día, le dimos un Libro de Mormón: Otro testamento de Jesucristo para que lo leyera, el cual aceptó con curiosidad. Sus ojos parecían pegados a él cuando se lo presentamos.


No pudimos volver a enseñarle, francamente porque no la vimos mucho después de eso y no sabíamos donde vivía. Pero de todos modos, misioneros o no, el Libro de Mormón tiene el poder de invitar al Espíritu Santo a enseñar y testificar de sí mismo por sí mismo. Hubiera sido mejor hacer un seguimiento con ella, pero no dudo que habrá otros. Creo que no hay ningún esfuerzo en vano cuando se trata de invitar a otros a venir a Cristo. Creo que las personas que se unen a la iglesia tienen menos que ver con lo que los misioneros dicen que con lo que el Espíritu les dice a sus corazones y no es necesario poder oír para escuchar al Espíritu Santo. El Libro de Mormón habla por sí mismo.


Dijo Jesús: “El que tiene oídos para oír, oiga” (Mateo 11:15; 13:9). Esto, por supuesto, era más que literal. De hecho, había un miembro del barrio en Riveras, nuestro propietario, que en realidad tuvo un agujero donde se suponía que debía estar una oreja. Incluso sin el oído, todavía podía oír porque los mecanismos del oído medio e interno que permiten la audición están dentro del cráneo; No creo haber conocido a nadie como él. El significado más profundo y obvio de “El que tiene oídos para oír, oiga”, es que cualquiera que esté dispuesto a escuchar y aprender debería hacerlo.

Hay una canción popular de Simon y Garfunkel cubierta por Disturbed llamada "The Sound of Silence". Las letras poéticas son profundas y proféticas en mi opinión:


"People talking without speaking. People hearing without listening."

"Personas que hablan sin hablar. Personas que oyen sin escuchar".

¿No es una gran letra? ¿Cuál es la diferencia entre oír y escuchar? Eso era una pregunta que tenía yo cuando estaba aprendiendo español. Oír, es una habilidad física mientras que escuchar es prestar atención. Oír bien podría ser dejar que algo entre por un oído y salga por el otro. Escuchar es mucho más intencional. Hablaré de una experiencia muy personal que tuve con alguien que me escuchó mientras estaba en la misión.


“Escuchar” es hacer caso. Jesús a menudo habló en parábolas para que solo aquellos que realmente estaban en sintonía con sus "oídos espirituales", que eran intencionales, pudieran entenderlos, mientras que aquellos a quienes no les importaba entender no entendieran (Mat. 13:10-16); esto se hizo, al menos en parte, para ser misericordiosos con los que rechazaron a Cristo porque no tenían un conocimiento perfecto de lo que hacían. Podemos ser diferentes a ellos. Sintonice con sus oídos espirituales las impresiones que siempre vienen a través del Espíritu Santo.

Somos bendecidos con profetas y apóstoles vivientes que continúan dándonos más de la palabra de Dios para nuestros días y en preparación para los días que están por venir. Ahora, más que nunca, es un tiempo de mucho trabajo en una obra de salvación cada vez más apresurada. Especialmente en los últimos años, el Profeta y los Apóstoles han estado llevando a cabo un gran ministerio de amor a muchas naciones de gran alcance de la Tierra. En el tiempo de Jesús, dijo a sus discípulos: "Id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén." (Mat. 28:19-20). Este trabajo comienza y termina con Jesucristo. Ese mandato dado a esos 11 apóstoles se comparte ahora entre los millones de nosotros que tenemos la plenitud del Evangelio restaurado en nuestras vidas.


Los profetas y apóstoles actuales viven para bendecirnos y nos están dando activamente palabras de aliento y dirección. Haríamos bien en mantenernos actualizados sobre todas las cosas nuevas que dicen tanto como lo hacemos con las escrituras antiguas dadas hace miles de años. Sé que si guardamos los mandamientos de Dios y seguimos las palabras de los profetas vivientes, nuestra vida será bendecida y estaremos mejor preparados para los días venideros. Hay una escritura que dice:

"Lo que yo, el Señor, he dicho, yo lo he dicho, y no me disculpo; y aunque pasaren los cielos y la tierra, mi palabra no pasará, sino que toda será cumplida, sea por mi propia voz o por la voz de mis siervos, es lo mismo." (D y C 1:38)

**Puedes leer, ver, o escuchar los mensajes de nuestros líderes de la Conferencia General aquí.


Testifico que ellos son siervos verdaderos de Dios. Testifico que todo depende de Jesucristo. Es por medio de Él que somos redimidos y que si guardamos sus mandamientos con un corazón dispuesto, seremos bendecidos y llegaremos a conocerle mejor. Jesucristo vive y desea que le escuchemos.

 

<<-- Previamente: "78. Lengua de Ángeles"


 

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