65. ¿Disculpe...Qué?
- L Rshaw

- Jun 10, 2021
- 8 min read
Updated: Apr 30, 2022
“Todas las explicaciones propuestas parecen ser solo parcialmente satisfactorias. Van desde un cambio climático masivo hasta la depredaciĂłn de los mamĂferos y la extinciĂłn de una planta con aparentes propiedades laxantes, en cuyo caso los dinosaurios murieron de estreñimiento”.
― Carl Sagan (Astrónomo, cosmólogo y autor; 1934 - 1996)
Mientras haya teĂłricos en el mundo, supongo que tambiĂ©n habrá teĂłricos de la conspiraciĂłn. Habrá individuos que crean en la verdad y la evidencia y habrá quienes crean en la fantasĂa y el engaño. Habrá personas educables y habrá personas con una mente de una sola vĂa. AsĂ es el mundo en el que vivimos. Un mundo en el que ya nadie parece estar de acuerdo en nada, ni siquiera en la verdad, y eso a veces incluye a la ciencia.
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No hay dos misiones de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ăšltimos DĂas que sean iguales. La mayorĂa de las experiencias se tienen entre dos compañeros y la cuenta muere con ellos, perdida para siempre. No todas las experiencias serán recordadas o contadas; de hecho, la mayorĂa se olvidan con las imparables arenas del tiempo. No vale la pena recordar algunos, pero otros sĂ. Incluso despuĂ©s de años de estar en casa, puedo recordar a muchas personas que conocĂ, su apariencia, lo que dijeron incluso si solo tuvimos un encuentro en la calle, tal vez el color de su casa, la calle en la que estábamos, el clima ese dĂa, y muchos otros detalles aleatorios. Tengo una memoria biográfica decente. Y estoy agradecido por esta oportunidad de preservarlos en este blog, esta "cápsula del tiempo" digital, aunque solo sea para hacer reĂr a algunos de ellos. DespuĂ©s de todo, algunas de mis historias favoritas, especialmente las historias familiares, tienen algo de humor.
LA INALCANZABLE Y EL DESAGRADABLE
Creo que la conversaciĂłn más extraña que tuve en mi misiĂłn en MĂ©xico fue con un hombre al que no habĂamos previsto enseñar. En ese momento, yo todavĂa estaba entrenando al Élder Chavarria, quien todavĂa era un nuevo misionero y confiaba en mĂ para dar el ejemplo (Ver "De Aprendiz a Entrenador"). Como tal, tomĂ© mucha iniciativa para iniciar conversaciones y encontrar personas para enseñar, incluido lo que deberĂamos enseñar. Eso no quiere decir en lo más mĂnimo que yo fuera más capaz o que tuviera todas las respuestas, especialmente porque todavĂa estaba construyendo confianza en mis capacidades de español y Ă©l era Mexicano.
Primero conocimos a la esposa del hombre vendiendo ropa frente a su casa en una tranquila ensenada de la comunidad (una actividad comĂşn en MĂ©xico). Su nombre era Claudia. Ella estaba bien avanzada en su embarazo y realizaba mĂşltiples tareas administrando su puesto de ropa mientras supervisaba a su hijo de cuatro años pateando su pelota de fĂştbol. PensĂ©: “AquĂ hay una hermosa familia que deberĂa estar junta para siempre. Compartamos el evangelio con ellos”. Nos presentamos y le pedimos que volviĂ©ramos cuando su esposo estuviera en casa para enseñarles a todos juntos. Los esposos eran normalmente los más difĂciles de llevarse bien con la pareja y no les gustaba cuando nos reunĂamos con su familia sin conocernos primero. Era comprensible, y de todos modos evitamos estar a solas con mujeres como parte de las reglas misionales. Además, nos encantaba enseñar a familias enteras cuando era posible.
Tuvimos problemas para encontrar a Claudia cada vez que regresábamos. Ella era inalcanzable. Pero una vez tocamos la puerta y nos encontramos con un hombre que se identificĂł como su esposo, Emmanuel. A pesar de que ella no estaba en casa, pensamos que aprovecharĂamos la oportunidad para presentarnos y tener una breve lecciĂłn con Ă©l de todos modos antes de volver otro dĂa para encontrar a todos en casa. Le preguntamos si podĂamos compartir un breve mensaje a lo que aceptĂł y nos dejĂł entrar.
Nota: Estoy bastante seguro de que las imágenes de arriba, aunque son imágenes desactualizadas, son del lugar donde se desarrolla esta historia. En la imagen de la izquierda, puedes ver lo que pensé que era una pared sin salida donde el hijo estaba pateando su pelota de fútbol. Justo enfrente, se ve la pared donde se pasaba la ropa y el enorme árbol que sobresale del patio amurallado donde ocurrió esta charla.
Al principio, parecĂa bastante cortĂ©s; SacĂł algunas sillas y nos sentamos bajo la sombra de un árbol enorme en un patio de tierra aislado de tamaño considerable. Hicimos lo mejor que pudimos para pasar de una conversaciĂłn informal a un mensaje del evangelio. Sabiendo que su familia estaba a punto de crecer con un bebĂ© en camino, pensĂ© en enseñarle sobre el plan de felicidad de Dios.

Supongo que empezamos la conversaciĂłn hablando de la importancia de las familias. Es posible que le hayamos preguntado sus sentimientos hacia su hijo y su esposa embarazada, asumiendo una respuesta fácil como "¡Los amo tanto!" para iniciar nuestra conversaciĂłn sobre las familias eternas. En el proceso, para nuestra consternaciĂłn, descubrimos que este hombre no estaba legalmente casado con su esposa y no tenĂa intenciones de hacerlo. Francamente, no estoy seguro de que la esposa quisiera casarse con este hombre (algunos lamentablemente eligen la cohabitaciĂłn solo con fines financieros en lugar de comprometerse con una persona querida). Estaba sucio y descuidado, sĂ, pero cuanto más se prolongaba la conversaciĂłn, más evidente se hacĂa que su conducta era "desordenada" y cuestionable, y que su estado de mente era igualmente torcido. Latas de cerveza aplastadas y colillas de cigarrillos viejas estaban esparcidas por todo el suelo de tierra. Lo primero que hace momentos despuĂ©s de que entramos en su patio es tomar un paquete y nos ofrece una cerveza que rechazamos (obviamente). Luego continĂşa bebiendo frente a nosotros. Honestamente, no me sorprenderĂa si fumara más que nicotina si sabes a lo que me refiero. Su mente estaba en el paĂs de las maravillas. De hecho, si entendĂ su español, ¡nos dijo que tiene algĂşn tipo de condiciĂłn en su cerebro! Era imposible enseñarle.
Además de beber cerveza y fumar y vivir con su esposa embarazada fuera del matrimonio, tambiĂ©n creĂa en la reencarnaciĂłn y en "La Santa Muerte", que es la versiĂłn santa de MĂ©xico de la muerte personificada. Sin embargo, no oraba y tampoco leĂa mucho. En general, estaba tan lejos del evangelio como uno podrĂa estar.
Estaba más interesado en beber que en nosotros. Apenas nos miraba, estaba tan perdido en su propio mundo alcohĂłlico. Al darnos cuenta de que no podĂamos comunicarnos con Ă©l, tratamos de ser breves y dejarlo con la invitaciĂłn de arrepentirse y venir a Dios. DespuĂ©s de todo, el arrepentimiento es el mensaje más vital del evangelio. Es una parte esencial del propĂłsito de los misioneros como representantes de Jesucristo. Si hubiera una sola cosa que el Padre Celestial quisiera que comunicáramos y esta serĂa su Ăşnica oportunidad de escuchar a Sus representantes, serĂa alertarlo sobre su necesidad de cambiar.

La invitaciĂłn de arrepentirse fue breve porque estaba seguro de que no estaba escuchando nada de lo que dijimos de todos modos. Pero, justo cuando nos preparamos para partir, nos pregunta quĂ© creĂamos sobre Dios y la creaciĂłn del mundo. Nuestra respuesta fue breve y tan simple como podrĂamos decir. Lo simplificamos para Ă©l, por asĂ decirlo, por razones obvias. Simplemente declaramos que Dios era nuestro amoroso Padre Celestial y que la Tierra fue creada para ayudarnos a prepararnos para nuestro regreso a Él. Para hacer su pregunta algo relevante, querrĂamos hacerle saber que la vida era un tiempo para obedecer a Dios (Ver "La Obediencia: Un Signo de Amor") y arrepentirnos de nuestros pecados (Ver "Noche de Ninguna Obra"). Luego hizo una de las tangentes "inesperadas" más extrañas que jamás habĂa escuchado como misionero, especialmente despuĂ©s de un mensaje serio de arrepentimiento... "ÂżCreen ustedes en los dinosaurios?". Sorprendidos por su interĂ©s repentino pero aleatorio en una conversaciĂłn, estoy pensando: "Âż Por quĂ©?". ÂżQuĂ© tiene esto que ver con nuestra salvaciĂłn o religiĂłn, etc.? Confundido por quĂ© estaba arrastrando a los dinosaurios a la discusiĂłn, respondĂ que nosotros dos personalmente creĂamos (no es que sea una doctrina religiosa, sino que creĂamos que alguna vez existieron). Luego siguiĂł su comentario con tanta confianza: "Los dinosaurios se extinguieron cuando Dios separĂł la luz de la oscuridad, Âżverdad?". ¡¡¡¿QuĂ©?!!! Yo no tenĂa idea de dĂłnde sacĂł esa idea o por quĂ© la mencionĂł, pero admito que me hizo reĂr un poco por dentro. Estoy seguro de que la intoxicaciĂłn jugĂł un papel en lo que salĂa de su boca. Al menos, espero que eso sea la razĂłn.
Perdimos el tiempo tratando de convencerlo de que los dinosaurios eran irrelevantes para nuestra conversación sobre el plan de Dios para las familias eternas (y francamente no estábamos de acuerdo con su creencia aleatoria sobre la extinción de los dinosaurios), pero fue persistente. Estaba listo para presentar su testimonio como evidencia de que los dinosaurios se extinguieron cuando Dios separó la luz de la oscuridad y estaba fijado en convencernos si era lo último que iba a hacer. No pudimos razonar con él. Cada vez que tratábamos de llevar la conversación de vuelta al Plan de Salvación de Dios, él estaba completamente inconsciente y desinteresado. Prestó más atención a su cerveza que a nosotros. Mientras tratábamos de enseñar la fe y el arrepentimiento, él estaba pensando en la extinción de los dinosaurios.
Pero supongo que no es el Ăşnico. ÂżPor quĂ© en lugar de centrarse en Jesucristo, tantas personas en el mundo, incluida la comunidad religiosa, a veces se preocupan demasiado por lo que podrĂa llamarse "doctrina de los dinosaurios"? TĂş sabes de quĂ© estoy hablando. Por quĂ© algunas personas insisten en descifrar el cĂłdigo de la "doctrina de los dinosaurios" en lugar de la doctrina de Cristo es absurdo. ÂżPor quĂ© a veces tenemos más interĂ©s en las cosas esotĂ©ricas que en las cosas claras y preciosas que Dios ya ha revelado (1 Nefi 19:3-7)? Incluso en la antigĂĽedad, el profeta Nefi en el Libro de MormĂłn: Otro Testamento de Jesucristo escribiĂł:
"Porque las cosas que algunos hombres consideran que son de gran valor, tanto para el cuerpo como para el alma, otros las tienen en nada y las huellan bajo sus pies. SĂ, hasta al mismo Dios de Israel huellan los hombres bajo sus pies. Digo que lo huellan bajo sus pies, pero me expresarĂ© de otra manera: lo estiman como nada, y no dan oĂdos a la voz de sus consejos." (vs. 7)
Si bien el descubrimiento es parte de nuestro viaje en la mortalidad (Ver "ÂżQuĂ© es la Verdad? Ciencia y Fe"), debemos recordar que esta vida es, ante todo, el momento de prepararnos para encontrarnos con Dios y, por lo tanto, aquellas cosas que pertenecen al evangelio restaurado: la fe en Jesucristo, el arrepentimiento, el bautismo y otras ordenanzas del sacerdocio son las cosas que más importan en la perspectiva eterna. Con el tiempo, creo que todas las cosas serán reveladas, pero debemos apreciar y atesorar las pequeñas y preciosas verdades si alguna vez queremos comprender o quizás incluso merecer más luz y conocimiento. Y con el objetivo final de la vida eterna en mente, el objetivo total de nuestra existencia, harĂamos mejor en vivir en el presente y prepararnos para el futuro en lugar de detenernos en desenterrar el pasado.

Salimos poco despuĂ©s porque no querĂamos perder más tiempo. Era "agradable" en general (al menos con nosotros) pero buscábamos más que gente agradable (Ver "SĂ, Dios Quiere"); buscábamos a quienes recibirĂan el Evangelio restaurado (Ver "ApostasĂa y RestauraciĂłn") y harĂan todo lo necesario para cambiar y arrepentirse. La Ley de Castidad y la Palabra de SabidurĂa fueron los primeros de una serie de otros problemas que les impidieron progresar y estaba claro que no querĂa cambiar. Si iba a hacerlo, tendrĂa un largo camino por recorrer, pero no estaba dispuesto a dar un solo paso en esa direcciĂłn.
Nunca volvimos. Hubiera sido un milagro progresar con ese hombre, y creemos en los milagros, pero si las escrituras son claras en una cosa, lo he dicho antes y lo dirĂ© nuevamente, es que la fe más las obras preceden a la milagros. Es más que la esperanza del misionero lo que resulta en la conversiĂłn de alguien. Es el deseo del uno de cambiarse a sĂ mismo. No podemos arrepentirnos en nombre de otros. El arrepentimiento es personal y el verdadero arrepentimiento perdura. Si se hace correctamente, puede ser la bendiciĂłn más dulce, pero el arrepentimiento nunca es accidental. Siempre es una decisiĂłn personal. Un mandamiento, sĂ. Pero tambiĂ©n, una magnĂfica bendiciĂłn que conduce a más bendiciones. Si estás tan interesado en los dinosaurios, conviĂ©rtete en paleontĂłlogo.
Preguntas para reflexionar: ÂżCĂłmo manejas tus dudas? ÂżCĂłmo puedes aumentar tu fe en Jesucristo a pesar de tener preguntas?




